Entre junio y agosto de este año, el recinto asistencial logró reducir en cerca de 49 mil kilovatios-hora el consumo de energía (equivalente a 101,2%).
Desde que se implementó a partir de mayo de este año el Programa de Eficiencia Energética en Edificios Públicos, en el Hospital Base de Valdivia (HBV), a través de seis medidas, se ha logrado un cumplimiento de 101,2% de ahorro en el primer trimestre de evaluación (junio a agosto), en comparación a la proyección hecha previamente.
En una publicación que realizó el Diarioaustral de Valdivia, el director (s) del recinto asistencial, Osvaldo Artaza, informó que se esperaba que al cabo de ese lapso se disminuyera el consumo de energía hasta llegar a 3 millones 979 mil 238 kilovatios-hora, luego de reemplazar las dos antiguas calderas a carbón por 11 de condensación -para la generación de agua caliente sanitaria y de calefacción- y 2 a vapor -para proveer de este elemento a cocina, lavandería y esterilización-, instalar un sistema de termorregulación climática y cambiar 6 mil tubos fluorescentes tipo T8 de 36 vatios por tubos LED tipo T8 de 18 vatios.
Sin embargo, se registró un ahorro de 4 millones 28 mil 245 kilovatios-hora (49 mil 7 kilovatios menos que lo esperado), lo que fue calificado por Artaza como “una noticia muy positiva, sobre todo si se la mira desde dos variables: primero, esto nos indica que somos más eficientes y socialmente más responsables que antes. Y el otro aspecto que no deja de ser importante, es que esto se hizo en acuerdo con los trabajadores; hemos avanzado en el aprendizaje de que los cambios se pueden hacer con los propios trabajadores”.
Medidas
Según contó la seremi de Energía, Analía Pineda, el HBV es uno de los 36 hospitales del país que requerían la implementación de medidas para dotarlos de eficiencia energética, a través del cambio de tecnología o la optimización de procesos.
“La implementación se realizó a través de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética con recursos que transfiere el Ministerio de Energía”, detalló.
En el caso del recinto valdiviano, se propuso seis medidas: sustitución del carbón por el gas licuado para hacer funcionar las calderas, reemplazar las dos calderas alimentadas a carbón por 11 calderas de condensación y dos de vapor, instalar un sistema regulación climática de las calderas en función de la temperatura ambiental y la de retorno, y cambiar 6 mil tubos por otros con tecnología LED.
Al respecto, el jefe del Departamento de Operaciones del Hospital Base de Valdivia, José Miguel Sancho, enfatizó que la adopción del gas licuado ha permitido dejar en el pasado la contaminación atmosférica, pero también alivió la labor de los seis operadores que se desempeñan en las calderas.
Cumplirá con Plan de Descontaminación
La seremi de Energía, Analía Pineda, subrayó que con las medidas de eficiencia energética se evitará la emisión de 3 mil 936 toneladas de dióxido de carbono al año; además, el HBV “cumplirá con todas las exigencias establecidas en el Plan de Descontaminación Atmosférica de Valdivia”, específicamente en el control de emisiones de calderas respecto de los límites máximos de material particulado MP 2,5 y dióxido de azufre (producidos por el uso de carbón bituminoso), y se contribuye a crear espacios saludables al interior del recinto.
“El sistema nuevo funciona en cascada, de manera que absorbe posibles fallas y está preparado para continuar operando si se presentara algún problema en una de las calderas. Ahora bien, las calderas a carbón se mantienen como una opción en caso de emergencias mayores;pero como no cumplen las exigencias del Ministerio del Medio Ambiente, estamos estudiando la aplicación de filtros para que se ajusten a la normativa”, explicó.
No trabajan todas las calderas a la vez, agregó, sino que el sistema va rotando el funcionamiento con el propósito de alargar la vida útil de ellas.
En cuanto a la termorregulación climática, José Miguel Sancho señaló al medio de comunicación regional que “lo que hace es recuperar el agua que envían las calderas y ya no se ocupa, y es reutilizada. El sistema toma la temperatura ambiental y la interna, y ajusta el retorno para diversos requerimientos”.
Añadió que hay un equipo de ingenieros y técnicos que están a cargo de la supervisión de los sistemas, mientras que gracias a los turnos entre los operadores se puede mantener vigiladas las calderas todo el día.
Finalmente, en el recambio de los 6 mil tubos se privilegió “los espacios que requieren de iluminación continua, como es el caso de los pasillos y las áreas de clínicas”.
Fuente: Diarioaustral de Valdivia