Algunas simples estrategias al manejar permiten usar menos bencina y, con eso, reducir las emisiones.
Dejar el auto en casa cuando hay restricción no basta. Durante los días en que este se usa es posible contaminar menos si se adoptan algunas sencillas medidas de “conducción eficiente”. Se trata de un conjunto de acciones que permiten optimizar la cantidad de combustible que se gasta y el tiempo que el vehículo está funcionando.
El principio es simple: mientras menos combustible se usa, menos se contamina.
“Una conducción eficiente beneficia a la sociedad, porque se generan menos emisiones contaminantes y permite a quien la practica reducir hasta en 15% el consumo de bencina”, destaca Mauricio Osses, experto en transporte sustentable y académico de la Universidad Federico Santa María.
Una de las claves para lograrlo es mantener velocidades constantes y pasar las marchas en las revoluciones adecuadas. El rango económico está entre 1.500 y 2.000 rpm para vehículos a gasolina y 1.000 a 1.500 rpm para diésel. “Si la velocidad es muy variable, como ocurre al frenar y acelerar continuamente, vas forzando las revoluciones del motor, y eso genera una ineficiencia importante en el consumo”, señala Nelson Urra, director de Sustentabilidad de la Universidad Mayor.
A la inversa, la conducción agresiva gasta y contamina más; esto incluye pegarse al auto que va adelante, lo que aumenta las frenadas; pisar el acelerador a fondo o las maniobras bruscas de adelantamiento, que obligan a acelerar en un tiempo breve. “Esto puede aumentar hasta en 37% el consumo de bencina”, dice Urra.
La Agencia Chilena de Eficiencia Energética tiene una página con más consejos (conduccioneficiente.cl)
Fuente: El Mercurio