Columna de Opinión para Ediciones Especiales El Mercurio
Diego Lizana, Director ejecutivo de la AChEE.
La industria minera se caracteriza por ser una industria energo-intensiva, donde el 20% de los costos operacionales corresponde al uso de energía electrifica (proceso de concentrado, fundición y lixiviación principalmente) y diésel (dominador absoluto en el proceso de extracción).
Si analizamos dentro de la gama de equipos utilizados en los distintos procesos mineros, existe una gran proporción de equipos posibles de ser externalizados hacia empresas especializadas, lo que permite, entre otras cosas, optimizar procesos, traspasando la responsabilidad de operación y mantención a empresas especializadas de otros rubros, como por ejemplo equipos móviles de generación, iluminación o exploración, entre otros que, por su especialización en el uso, son utilizados en tiempos, lugares y periodos distintos, incluso solo en contingencias.
Esto es una tremenda oportunidad para la minería, donde, a través de una simple modificación de la política de contratación o arriendo de equipos, podría incrementar la eficiencia energética de sus procesos y por ende optimizar y controlar los costos de operación y producción.
El conducir a las empresas de servicios a que incorporen sistemas de gestión de energía dentro de sus procesos, con una oferta de productos y servicios donde la variable de consumo de energía -tanto eléctrica como diésel- sea un factor diferenciador que agrega valor a su propuesta, permitirá a la industria minera no solo disminuir sus costos, sino que también avanzar hacia una minería sustentable.
Sin duda, este desafío debe partir por casa, por lo que las empresas mineras deben incorporar dentro de sus sistemas de gestión a la energía como una de las temáticas que deben ser gestionadas de manera seria y a todo nivel. En esta materia es destacable el compromiso suscrito por el Consejo Minero y Codelco con el Ministerio de Energía en el año 2014 donde se comprometen las empresas de la gran minería a realizar una serie de actividades -entre ellas auditorías energéticas- que permitirán formalizar el trabajo que ya vienen desarrollando.
Sin embargo, esto no solo es un reto para las empresas mineras, sino también para las empresas de servicios e insumos que deben pensar en incorporar e incrementar la gama de productos y servicios con énfasis en el uso eficiente de la energía.
Ya es factible ver en las operaciones equipos de iluminación móviles basados en tecnología LED y sistemas de generación solar, o equipos de generación diésel de alta eficiencia, además de servicio de generación basados en biomasa (pellets) y cogeneración, que vienen a desplazar a equipos tradicionalmente usados en la minería que demandaban grandes consumos de energía, de altos costos de operación y que emitían importantes volúmenes de gases de efecto invernadero.
Pero aún la brecha es grande, tanto en tecnología como en capacidades, que permitan asegurar que las medidas adoptadas sean las correctas y aseguren la continuidad del negocio.
Optimizar procesos
Es por esto que nuestro foco en la Agencia Chilena de Eficiencia Energética es la promoción de la eficiencia energética y la formación de capacidades a todo nivel, con énfasis en los tomadores de decisiones.
Esto a través de certificaciones y cursos CEM (Certified Energy Manager), CMVP (Certified Measurement & Verification Professional), Sistema de Gestión de la Energía, y en la formación de un mercado de consultores, capacitados en eficiencia energética y preparados para realizar análisis avanzados en proyectos de eficiencia energética, auditorías, recambio tecnológico y sistemas de gestión de la energía. Además, hemos fomentado este mercado a través de la creación de un registro de consultores certificados.
Nuestro trabajo es lograr que las empresas de servicios puedan incluir a la eficiencia energética como una variable de importancia, diferenciadora y de agregación de valor, como también lograr que las empresas mineras trabajen de manera informada y entiendan por qué y qué deben incorporar dentro de sus procesos para optimizar el consumo de energía y con ello disminuir los costos de operación cuidando el medio ambiente y el entorno que los rodea.