En pleno otoño, el frío ya se hace sentir. Los expertos aseguran que tan importante como la calefacción es tener una buena aislación.

Cuando el frío se instala en gran parte del territorio nacional, las miradas se dirigen a elegir la mejor forma de calefaccionar el hogar. Combatir las bajas temperaturas se convierte en prioridad y los esfuerzos se abocan a mantener fuera de casa a este helado y lluvioso otoño.

Pero ojo, los especialistas advierten que tan relevante como lograr una adecuada temperatura es tener una buena aislación. De lo contrario, se llega a fugas de calor cercanas al 30%, con pérdidas térmicas que no sólo afectan nuestro bolsillo, sino también nuestra sensación de bienestar y salud. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener una temperatura de 20 grados, para lo cual es crucial conseguir una buena climatización.

Detectar filtraciones Diego Lizana, director ejecutivo de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, pone énfasis en revisar techos, puertas, muros y ventanas, descartando eventuales filtraciones. Para ello, recomienda un método tan simple como antiguo y eficaz. Consiste en acercar, cuidadosamente, una vela encendida a puertas y ventanas: el movimiento de la llama evidenciará las corrientes de aire que requieren subsanarse.

Ya descubiertas las filtraciones, aconseja aislarlas con silicona o cintas adhesivas, o aplicando sustancias aislantes no tóxicas en cielos e interiores de paredes de madera. Manuel Asenjo, arquitecto y propietario de la constructora Mendoza E.I.R.L., coincide: “Es crucial eliminar las aberturas de ventanas y puertas con burletes, sellos, perfiles de felpa y/o gomas, para evitar el ingreso de aire frío por las rendijas”. Manuel, además, suma otra recomendación: “En el caso de tener ventanas donde sólo se ocupa una hoja, la otra puede sellarse con silicona en todos sus bordes y dejarla fija”.

“Los ventanales son fuente de escape del calor por lo que, si es posible, hay que cambiarlas por aquellos de doble vidrio; si no es posible, puede ayudarse con cortinas gruesas, idealmente térmicas”, sugiere Lizana.

Y agrega: “También es recomendable utilizar persianas o protecciones solares por el exterior”. Otra buena idea es –según el miembro de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética– instalar ventanas de doble cristal y marco con rotura de puente térmico; esto puede reducir casi a la mitad la pérdida de calor en algunos casos, disminuyendo además el ruido”.

Complementa Diego Lizana, ingeniero forestal y máster en energías renovables: “Una de las principales pérdidas de calor se produce a través de los techos y paredes, por lo que mejorar el aislamiento térmico puede significar ahorro energético y monetario en la calefacción”. Para graficar la importancia de los materiales aislantes, ejemplifica: “Una capa de 3 centímetros de lana de vidrio polietileno expandido o poliuretano (los materiales más habituales) posee igual capacidad Paneles térmicos aislante que un muro de piedra de 1 metro de espesor”.

También es relevante contrarrestar la humedad, declara Lizana. En esta lucha nos podemos ayudar por campanas de cocina, extractores de aire e incluso mantener mínimamente abierta alguna ventana de la casa. “Con estas recomendaciones, la inversión en tecnologías para climatizar será menor, tanto en la compra como en los gastos de mantenimiento”, resalta el arquitecto Manuel Asenjo, mientras que Diego Lizana estima que siguiendo estas medidas, el ahorro energético del hogar podría llegar hasta el 20%.

Consejos prácticos
Antes de elegir (o encender) nuestro sistema de calefacción, hay otras variables a tomar en cuenta. Una de ellas se refiere al comportamiento de los residentes. Nos orienta nuevamente Diego Lizana: “Si la casa está habitada la mayor parte del día, lo ideal es tener un artefacto que cuente con termostato y permanezca en 20 grados, de manera constante para el día, y 18 grados para la noche”. El tener aparatos sin termostato implica mayor gasto, explica, pues los calefactores y estufas sin este elemento gastan más energía con cada encendido y facilitan que el lugar se enfríe más rápido.

Otro consejo que no está demás es pensar concienzudamente dónde ubicar el calefactor o estufa: “Se recomienda no ponerlo cerca de la puerta o bajo ventanas, ya que el calor se perderá con mayor facilidad en esos lugares”, advierte.

El asesor energético Javier del Río ofrece más recomendaciones: “Lo ideal es no usar estufas de combustión interna, porque se pierde energía de calefacción al tener que ventilar el ambiente”. Al respecto, Diego Lizana complementa: “La ventilación diaria de cada mañana no debe sobrepasar los 10 minutos, pues éste es tiempo suficiente para renovar el aire sin enfriar completamente el espacio”.

Del Río, también arquitecto UC, brinda otros consejos prácticos que, sin embargo, a veces olvidamos: “Es recomendable no calefaccionar más de lo requerido, y no hacerlo más allá de las horas estrictamente necesarias. Y cuando se climatice un recinto, mantener cerradas las puertas de las habitaciones que no se usan”. Y concluye: “Aproveche el poco sol que pueda haber durante el día, manténgase activo y abríguese bien, lo que también permitirá reducir la calefacción”.

Fuente: La Tercera