Por Guillermo Soto, jefe de la Línea de Desarrollo de Edificación de la Agencia de Sostenibilidad Energética, y Vanessa Duarte, jefa de proyectos de alumbrado público de la Agencia.

Las primeras luminarias de alumbrado público con tecnología LED instaladas en el país se presentaron de manera atomizada, mediante la implementación de proyectos pilotos con pequeñas cantidades de luminarias. El objetivo de estas iniciativas era probar y comprobar la nueva tecnología disponible en el país, con precios muy elevados y presentando varias barreras para su masificación en el territorio nacional.

Desde la Agencia de Sostenibilidad Energética hemos contribuido al proceso de madurez del mercado a través de la implementación del Programa de Recambio Masivo de Luminarias de Alumbrado Público, iniciado el 2014, en conjunto con el Ministerio de Energía.

Tras esta experiencia, el actual escenario nos presenta datos más optimistas respecto al uso de dichas tecnologías y sus respectivos resultados.

Durante los cuatro años de implementación del programa hemos desarrollado 42 proyectos, en 10 regiones, lo que se traduce en la instalación de más de 115 mil luminarias de alumbrado público, con una inversión de $37 mil millones, beneficiando a alrededor de 1,8 millones de personas, con una estimación de ahorro de energía proyectado de 39.000 MWh/año, equivalente a MM$3.900.

Los resultados

En lo referido a los resultados obtenidos, es posible concluir que los proyectos de recambio de luminarias tienen alto impacto en la reducción del consumo de energía y emisiones de gases de efecto invernadero. Si realizamos un análisis simple, considerando solamente el cambio de una luminaria de sodio por una luminaria LED, en un escenario conservador, logramos un ahorro entre un 20% y 40%. Si adicionalmente incorporamos un sistema de control a distancia (telegestión), el ahorro por concepto de energía se incrementa entre un 5% y 10%.

Además, las luminarias de tecnología LED tienen una vida útil superior a las luminarias convencionales y requieren un cuidado menos intensivo, lo que nos permite proyectar disminución de costos asociados a la mantención preventiva y correctiva de los sistemas de alumbrado público, por lo cual el municipio puede destinar estos recursos a otras necesidades.

Respecto a la inversión, podemos indicar que en los últimos cuatro años, el costo de una luminaria instalada (incluyendo gancho, tablero, sistema de control y mano de obra) se redujo en un 25% respecto al costo inicial (y esperamos que dicho costo se reduzca en un 40%), lo que actualmente asciende a la suma de $270 mil por luminaria instalada. Dicho lo anterior, podemos concluir que la tecnología LED se ha convertido en una solución competitiva comparada con otras tecnologías disponibles en el mercado.

Es importante señalar que el mejor precio obtenido no va en desmedro de la calidad de los productos, sino que por el contrario, mejora la competitividad y estándar del mercado, lo que nos posibilita adquirir luminarias LED con distribución fotométrica específica para las necesidades de cada proyecto, cumpliendo con los requisitos que exigen las normativas asociadas a la materia y potenciando su comercialización e instalación en todo el país.

Proyecto piloto

Adicionalmente, y en línea con las nuevas tendencias globales como Smart City o Ciudades Inteligentes, estamos implementando un Proyecto Piloto en la comuna de Calbuco que contempla el recambio masivo de 1.313 luminarias LED, donde se incorpora un sistema de telegestión para controlar y gestionar a distancia el alumbrado público. El propósito de este piloto consiste en disminuir el consumo energético, optimizar la operación y mantención de los sistemas intervenidos y utilizar el alumbrado público como medio habilitante para la incorporación de servicios complementarios, como, por ejemplo, sensores de estacionamiento, red de Wi-Fi, cámaras de seguridad, entre otros.

Finalmente, podemos concluir que junto con el éxito de la implementación del programa en materia de reducir el consumo energético, contribuir a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, ampliar y mejorar las condiciones del mercado, disminuir los costos de implementación de los proyectos y aumentar los estándares de los mismos, hemos generado beneficios indirectos asociados a la calidad de vida de los vecinos a través de la entrega de una correcta iluminación pública que promueve el uso y la recuperación de los espacios públicos y mejora la sensación de seguridad de los ciudadanos.

Fuente: El Mercurio