Tras el lanzamiento de la Ruta Energética, hoy cobra mayor relevancia la especialización de profesionales en competencias relativas a la eficiencia energética y a la gestión de la energía. Un desafío país para las próximas décadas.
Hacia el año 2018 Chile se ha convertido en un referente por su “revolución energética”, por el aumento explosivo de la energía solar en su matriz. Asimismo, el fenómeno del cambio climático evidencia la necesidad de construir un desarrollo bajo en emisiones para mitigar y adaptarse a sus consecuencias.
La sociedad moderna está intrínsecamente vinculada y la calidad de vida de cada uno de nosotros depende en gran medida del consumo de energía, por tanto, temas de demanda, acceso y disponibilidad son críticos.
En este contexto, “el desarrollo de capacidades para la innovación tecnológica, la transformación de los procesos con criterios de eficiencia energética y la promoción de una nueva matriz baja en carbono se levantan como desafíos estratégicos para el país”, señala Jessica Miranda, jefa de la Línea de Educación de la Agencia de Eficiencia Energética.
Pero quizás las capacidades más críticas corresponden a aquellas que como ciudadanos se despliegan a través de las actitudes, comportamiento y hábitos responsables respecto al consumo de energía.
Por ello es que a todo nivel se requiere el desarrollo de capacidades y la apropiación de criterios de equidad, sustentabilidad y eficiencia para tomar decisiones en materia energética.
“Todas estas son capacidades y miradas que deben ser integradas desde todos los niveles de la educación preescolar, escolar, de pregrado y postgrado, como una competencia ciudadana transversal”, continúa la experta de la Agencia.
Un tema para estudiar
En particular, la educación de postgrado viene a reforzar y mejorar competencias adquiridas por los profesionales de distintas disciplinas en la experiencia profesional.
“Permite cerrar brechas identificadas entre la formación de pregrado y los desafíos profesionales actuales donde, la de energía, se constituye como un recurso estratégico que debe ser gestionado. A ello se suma la vorágine tecnológica que nos reclama capacidades para hacerse cargo de temas como la Electromovilidad y Ciudades Sustentables, tecnologías de generación como el hidrógeno, mejoras y los desafíos de la domótica e Internet de las cosas (IOT) entre otros”, detalla.
En ese camino, la Agencia de Eficiencia Energética desarrolla un proceso de asesoría a instituciones de educación superior que junto a un equipo multidisciplinario, integra especialidades vinculadas tanto a energía, eficiencia energética, construcción sustentable, desarrollo de capacidades y diseño curricular.
También acompaña y asesora a cada institución en la identificación de brechas y oportunidades para la incorporación de competencias en energía y eficiencia energética en las mallas de estudio.
La asesoría se despliega en relación al tipo de programa asesorado, si es de especialización en el ámbito de eficiencia energética, referido a la oferta de servicios para mejorar el desempeño energético; dirigido a tomadores de decisiones que inciden en el consumo energético en el área productiva (ingenieros, técnicos), edificaciones, administración, entre otros campos de la educación, o bien si corresponde a un nivel de concientización o sensibilización sobre energía.
Profesionales capacitados en energía
En esta línea se requieren de profesionales con capacidades para:
• Proyectar desde el lugar de trabajo soluciones innovadoras sustentables y bajas en carbono
• Planificar estrategias vinculadas con la gestión de la energía entiendo a ésta como un recurso estratégico de la organización
• Tomar decisiones acordes para construir un modelo de desarrollo sustentable
Fuente: Publimetro