En los próximos años las mineras no sólo deberán resolver la ecuación económica para el abastecimiento eléctrico de sus operaciones; nuevas normas, como la ley de eficiencia energética, podrían sumar un grado de dificultad a un tema ya complejo.
A comienzos de año, como ya se ha hecho habitual, Cochilco presentó el estudio de consumo de electricidad de la gran minería del cobre a 2026. En términos generales, el documento ratificó algunas tendencias, como que la mayor demanda vendría de las plantas concentradoras y de instalaciones de desalación de agua de mar. Con esto, la Comisión estimó que para la próxima década el consumo aumentaría de 22,2 TWh a 34,1 TWh, un incremento de 53,3% a una tasa de 4% anual.
De acuerdo al estudio, el país se encuentra en un punto en que debiera considerarse a la demanda eléctrica como un incentivo para fortalecer las políticas nacionales de energía, en términos de diversificar la matriz, fortalecer la penetración de las ERNC e incrementar la eficiencia energética.
Sin embargo, uno de los supuestos sobre los que descansa este análisis despertó algunos comentarios. Según se estableció en la metodología del documento, no habría cambios tecnológicos disruptivos en minería que incidan significativamente en los procesos mineros. Tampoco se incluyen indicadores o escenarios que den cuenta de la penetración de la eficiencia energética.
En Cochilco están conscientes de lo anterior. De hecho, en noviembre de 2014 publicó el estudio “Construcción de Indicadores de Eficiencia Energética en Minería”, tras constatar que no todos los indicadores existentes que muestran la variación en la intensidad de uso de la energía en el sector minero sirven como un instrumento para medir la eficiencia energética de la industria.
Dicho informe reconoce que “se requiere de la construcción de nuevos indicadores que midan adecuadamente el sector, independientemente de los factores naturales que inciden en el crecimiento del consumo energético”.
De ahí que cuando se presentaron las proyecciones de consumo a 2026, involucrando 1.700 MW de potencia adicional entre los sistemas eléctricos del SING y el SIC, fuera el propio director ejecutivo de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (Acee), Diego Lizana, quien de forma retórica preguntó: “¿Cuánto de la demanda adicional requerida se podría restar al cálculo de Cochilco con eficiencia energética?”
Según Lizana, el reporte que desarrolla la Comisión Chilena del Cobre tiene pros y contras, pues es un tipo de documento que se genera desde hace muchos años, que, aunque constituye un tremendo aporte, fue concebido en una época en que no estaban en agenda temas que sí lo están hoy, como la eficiencia energética.
Para el director ejecutivo de la Acee, es importante incorporar escenarios, “jugar” con posibilidades, incluso con obligaciones, “pues una cosa es que exista un quiebre tecnológico que no estaba previsto y que cambie radicalmente la forma de operar, y otra es constatar la existencia de compromisos (leyes o tratados) que obliguen a reducir el consumo de energía. ¿Qué pasa, por ejemplo, si es necesario llegar a una reducción de 30% de gases de efecto invernadero a 2030, ¿cómo afectaría a la industria?”, advierte Lizana.
Ley de Eficiencia Energética
El compromiso original era despachar al Congreso, durante 2015, la Ley de Eficiencia Energética; hoy el Ministerio está trabajando para entregarla durante este primer semestre.
Elaborar una regulación de este tipo, asegura Lizana, no es tema sencillo, pues aunque existen leyes de eficiencia en otros países, no todos tienen, como en el caso de Chile, una industria tan potente como la minería; por lo tanto, explica, no es llegar y hacer una norma.
“En el escenario actual del país hay que analizar muy bien cómo podría ser una ley, también hay que conversar con los sectores para que ésta no sea una imposición de algo que en la práctica es imposible de lograr; tiene que existir un consenso. Hoy la minería no está en condiciones de hacer un recambio tecnológico inmediato, pero sí se debe considerar que esto es cíclico y que en algún momento el precio del cobre será lo suficientemente positivo para generar un cambio”, indica el director ejecutivo de la Acee.
En la actualidad el Ministerio de Energía está trabajando en varias opciones, entre ellas, y en lo que respecta a la industria, evalúa aplicar un cobro por la energía consumida, el que con posterioridad la empresa podría retirar mediante la presentación de proyectos de eficiencia energética. Esto obligaría a las compañías a desarrollar este tipo de proyectos para recuperar los fondos.
“Es un tema que hay que ir evaluando en el tiempo, porque se va a alcanzar un punto en que este tipo de proyectos no serán fácil de incorporar”, asegura Lizana.
Para José Tomás Morel, gerente de Estudios del Consejo Minero, una futura ley de eficiencia energética debiera comenzar por levantar buena información. “No nos olvidemos que por muchos años el país, afortunadamente, ha mantenido una política de precios de la energía que refleja sus verdaderos costos, sin subsidios ni distorsiones manifiestas, lo que permite suponer que la energía tiene un uso económicamente eficiente. Esto no significa que no existan brechas de eficiencia, pero (éstas) parecen provenir más que nada de la falta de conocimientos técnicos específicos sobre el mejor uso de la energía, las que debieran abordarse en forma colaborativa”, opina el ejecutivo.
Para el gerente de Estudios del Consejo Minero sería apresurado pensar en metas obligatorias, porque “las autoridades a cargo de fijarlas no sabrían bien dónde estamos ni hacia dónde debemos ir. Si la razón de las brechas de eficiencia resulta ser efectivamente la falta de conocimientos técnicos específicos, no sacamos nada con obligar a cumplir determinadas metas. La solución, entonces, parece estar en la creación de instrumentos que nos permitan a todos, empresas, autoridades y entidades especializadas, levantar mejor información sobre la situación actual, las brechas y sus causas”, afirma.
El Consejo Minero y el Ministerio de Energía, recuerda Morel, firmaron un convenio (en julio de 2014) mediante el cual las empresas socias se comprometieron a realizar auditorías energéticas que indiquen brechas y a publicar los planes de acción derivados de dichas auditorías. “Lo anterior se ha ido cumpliendo y los primeros informes con planes de acción se pueden encontrar en nuestra web”, detalla.
Oportunidades
Durante 2015 el grueso de las operaciones de la gran minería se sometió a auditorías energéticas, con el propósito no sólo de confeccionar planes de acción, sino también de detectar oportunidades.
En Los Bronces, por ejemplo, Anglo American encontró oportunidades en la molienda, específicamente “en el mejoramiento continuo de la etapa de clasificación en los circuitos cerrados del proceso”.
Para lo anterior, la minera incorporó un sistema de control experto. “El siguiente paso y oportunidad detectada está en revisar los criterios para definir la duración de los elementos de desgaste de los hidrociclones y bombas de pulpa, de modo de minimizar el costo total directo e indirecto de la reducción de la funcionalidad de estos equipos por efecto del desgaste. Posteriormente se debiese incorporar al sistema experto los criterios anteriores y definir la o las variables operacionales a ser ajustadas para mantener la eficiencia de este proceso y de los aguas abajo”, sugiere la auditoría.
En el caso de Escondida (BHP Billiton) la auditoría recomendó proponer nuevos KPI durante 2016 e implementarlos en 2017. También constató la existencia de múltiples sistemas de medición no enlazaos entre sí, lo que dificultaría el acceso a la información por parte de los diferentes usuarios y no permite realizar una gestión asociada a la energía.
El listado de oportunidades se extiende a 17 medidas. Entre ellas, para las concentradoras la auditoría planteó reemplazar las celdas de flotación con aireación forzada por celdas auto aspirantes. Para el área de desalación, se recomendó reemplazar la membrana de osmosis con el fin de reducir las presiones de 67 a 64 bar.
Los Pelambres (Antofagasta Minerals) también se sometió a una auditoría energética. De las oportunidades listadas, se encuentra en etapa de implementación la reducción de la potencia en motores Caex. La medida tiene como objetivo reducir la potencia del camión en un 4%.
En etapa de pre factibilidad se hallan medidas como la optimización de uso de los molinos SAG o estudios de implementación de variadores de frecuencia para su empleo en régimen permanente de bombeo, ecualizando caudales entre estadios de bombeo de agua. En total, la auditoría detectó 27 oportunidades.
Fuente: Minería Chilena
Fotografía: Minería Chilena