En la recientemente realizada Cena de la Energía Eléctrica, la eficiencia energética estuvo presente en los principales discursos, destacando a este factor como una oportunidad para mejorar la competitividad del país. La presidenta Michelle Bachelet indicó que uno de los principales retos que tenemos es marcar un punto de inflexión en eficiencia energética, a la que calificó como “un factor elemental en la productividad a la que aspiramos”, y agregó que en este ámbito existe una oportunidad de negocio que permitiría acelerar un cambio cultural a través de la prestación de servicios que permitan cuantificar los ahorros de energía, creando un mercado del cual se beneficiarán no sólo las empresas sino también el país.

Desde la Agencia Chilena de Eficiencia Energética promovemos la eficiencia energética en el sector productivo en base a buenas prácticas, formación de capacidades y a la generación de mecanismos de acompañamiento técnico a empresas; de manera que ésta sea considerada como un factor diferenciador.

En este contexto observamos que a nivel de implementación de medidas de Eficiencia Energética y de sistemas de gestión de la energía (SGE), las empresas en Chile están cada día más interesadas; lo que, sumado a las metas que el país se ha autoimpuesto en términos de consumo energético y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, están empujando la creación de una cultura nacional de eficiencia energética.

Una empresa que considera la Eficiencia Energética como un instrumento estratégico y capaz de agregar valor, incorporará en forma sistemática la gestión de la energía, reduciendo sus costos de operación y mantenimiento y los tiempos perdidos cada vez que deba detener la operación por equipos que funcionan de manera anormal y que, por ende, ven su vida útil reducida. Lo anterior entre tantas otras ventajas, que se materializarán en un aumento de la productividad y competitividad capaz de entregar mejores márgenes o una mayor cuota de mercado.

El principal salto que el sector productivo debiese dar, es que la totalidad de las instalaciones más energointensivas puedan contar con un sistema de gestión de energía, idealmente basado en la norma internacional ISO 50.001. En general, un Sistema de Gestión de la Energía permite a las entidades estructurar la forma de trabajar relevando la variable de consumo de energía como un indicador clave en la toma de decisiones. Con esto, la energía se transforma en una variable controlada dentro de una matriz de costos, lo que permite a las organizaciones reaccionar de forma óptima ante aumentos, ya sean puntuales de su cadena de producción, o por subidas en las tarifas debido a factores externos no controlados.

Contar con profesionales y técnicos capacitados en ámbitos como sistemas de gestión de energía y medición y verificación de eficiencia energética, como asimismo ampliar las capacidades de las empresas de servicio en este ámbito para que el mercado de la eficiencia energética se desarrolle, junto con promover en los sectores energointensivos las enormes ventajas que conlleva hacer esfuerzos en este sentido son retos urgentes que desde la Agencia enfrentamos desde nuestras líneas y sumando esfuerzos de diversos actores.

Desde ya, invitamos a las distintas empresas a que se interioricen sobre la importancia de la gestión de energía, o se acerquen a nuestra organización para ver de qué manera podemos apoyarlos.

Fuente: La Segunda