La investigación consideró variables como el precio del vehículo, los seguros, las mantenciones y el tipo de energía.

Este martes, la Agencia de Eficiencia Energética entregó los resultados de su “Estudio de Movilidad Eléctrica en Chile”, desarrollado por la consultora suiza EBP. Y una de las conclusiones a las que llegó es que para un conductor que recorre más de 32.000 km al año es más conveniente tener un auto eléctrico.

El resultado lo obtuvieron comparando un vehículo eléctrico versus la alternativa a combustión. “Consideramos un modelo de $14.000.000 a gasolina con uno de $24.000.000 eléctrico. Ambos de gama media”, explica David Cabieles, profesional de la Línea de Desarrollo de Edificación de la Agencia, magíster en arquitectura sustentable de la UC y jefe del proyecto.

Para el estudio tuvieron en cuenta las siguientes variables:

• Compra realizada con un crédito equivalente al 80% del valor del auto (con un 31,3% de interés anual)

• Costos de permisos, seguros y mantención

• Vida útil del vehículo de 8 años

• Precio de la gasolina: $800 el litro

“Considerando todos estos gastos, si el automovilista circula 20.000 km al año le conviene más un auto a combustión, pero si anda 32.000 km es mejor uno eléctrico”, explica Cabieles.

¿Por qué? “El valor de compra del auto eléctrico es más alto, por lo que empieza con un gasto en contra de $10.000.000. Sin embargo, si el uso es mayor, el conductor ahorra el cuarto del gasto de un vehículo convencional por concepto de combustible y mantenciones”, afirma el arquitecto.

Esto se debe a que “en los autos eléctricos las mantenciones son más sencillas y baratas porque el motor tiene menos piezas”.

Sebastián Jure, director ejecutivo (i) de la Agencia de Eficiencia Energética, detalla cómo opera el ahorro por combustible. “El costo por kilómetro recorrido de un vehículo eléctrico de gama media es del orden del 15% del mismo en un vehículo similar a gasolina. Si con $40.000 de combustible puedo recorrer 500 km, la misma distancia en un VE costaría alrededor de $6.000”.

Peter de Haan, físico ambiental de la Universidad ETH de Zürich y encargado de política energética y movilidad de la consultora suiza EBP, aclara que este estudio se realizó dentro de un escenario que denomina “conservador”. Es decir, “considerando solo estos costos. Hay escenarios más optimistas que observan otras variables y que dicen que el ahorro (por usar uno eléctrico) se produce a los 15.000 km”, asegura.

Baterías y red eléctrica

Peter de Haan observa dos inconvenientes para masificar la electromovilidad. Una es local y la otra internacional.

La primera tiene que ver con la capacidad de nuestra red de distribución eléctrica. “Cargar el vehículo eléctrico en casa equivale a tener todos los artefactos eléctricos encendidos al mismo tiempo y más. Y la carga de una electrolinera con supercharger (cargador rápido) equivale a tener encendidos los artefactos eléctricos de 20 casas”, detalla.

Por eso, estima que la red de distribución deberá ser reforzada con mayor potencia.

El segundo problema se relaciona con la disponibilidad de celdas de litio para las baterías. “En este momento hay pocas fábricas de baterías de litio. Y construir una demora 10 años”, asegura. A su juicio, la demanda de celdas estará concentrada en las flotas (buses, camiones) “que requieren más baterías y eso desplazaría en prioridad a las de los autos eléctricos de pasajeros”.

Por este motivo, cree que los próximos años la industria debería concentrarse en fabricar “autos eléctricos más pequeños, que requieren de menos baterías”.

Fuente: LUN

Foto: David Velásquez