El Metro de Santiago, el Biotrén o el Merval alimentados principalmente por la energía solar o eólica debiese ser considerada una realidad factible de implementar durante los próximos años, especialmente si tanto autoridades como expertos coinciden en que se trata de un paso necesario para transitar desde la matriz actual contaminante hacia una basada en energías renovables no convencionales.

Para los más optimistas es “factible y eficiente” que Chile alcance una matriz de generación eléctrica cercana al 100% renovable dentro de los próximos 30 o 40 años, mientras que algunos más cautos proyectan que hacia el 2035 al menos el 50% de la generación eléctrica nacional provendrá de energías renovables, y que recién en el 2050, ésta llegará al 70%.

Sin embargo, durante las últimas dos décadas la contaminación por CO2 en Chile ha crecido en más de 150%, muy por encima del promedio mundial (51,3%) y del conjunto de países de la OCDE (9,4%). De hecho, el 70% de nuestra matriz energética primaria depende de combustibles fósiles, altamente contaminantes y, por ende, de carácter antropogénico o de responsabilidad humana.

En este marco, la Dra. Ximena Zárate –docente investigadora de la Universidad Autónoma de Chile- desarrolla un FONDECYT de Iniciación que apunta a mejorar la eficiencia de una nueva generación de celdas fotovoltaicas que resultarían más económicas que las actuales y masificadas celdas solares de silicio.

“El role de colorantes con arquitectura Aceptor-puente-Donor en los mecanismos de foto-inyección electrónica en celdas solares sensibilizadas por colorantes. Relación estructura del colorante versus el mecanismo de inyección”, es el nombre del proyecto que lleva adelante como investigadora principal.

“Debido a los esfuerzos que actualmente se llevan a cabo por la búsqueda de alternativas a fuentes de energía no contaminantes, las celdas solares son una prometedora opción”, señala, precisando que “a partir de las investigaciones en mi tesis de doctorado y ahora en el proyecto Fondecyt, me he enfocado en el estudio de las propiedades químicas óptimas de moléculas que sean buenos constituyentes de las celdas solares sensibilizadas por colorantes y en el mecanismo de generación de la corriente eléctrica. Esto con el fin de evaluar parámetros claves que influencien la eficiencia de las celdas”.

Ximena Zárate Bonilla es Químico por la Universidad Industrial de Santander, Colombia, y Doctora en Fisicoquímica Molecular de la Universidad Andrés Bello. Actualmente, se desempeña como docente investigadora del Instituto de Ciencias Químicas Aplicadas, perteneciente a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chile.

Fuente: http://bit.ly/BiobíoChile